sábado 19 de junio de 2010

Vida intermitente


Como dijera mi hermana al enterarse: “Saramago, cuanto temí este día”. No hay muerte que no conlleve el remordimiento de los vivos, no hay muerte que no nos encuentre desolados y desorientados. No hay muerte en la que no esperemos el regreso a la vida, el milagro, la presunción de una broma. Y tanto ha bromeado Saramago con los vaivenes de la muerte, que más de uno especulará sobre lo pasajero de su estado mortuorio. Es curioso cómo su partida, tan temida por mi hermana, nos ha traído la egoísta tristeza de no tenerlo más. Egoísta porque sólo nos interesa leerlo, estrujar sus letras, devorarlas y dejarnos arrastrar por sus toboganes, tan deliciosamente delineados, tan faltos de puntuación, tan libres.
Quiero afirmar mi rotundo desacuerdo con la muerte de este señor. Digo yo: en tiempos tan absurdamente tecnológicos: ¿No podría haberse tomado alguna precaución? Clonación, criogenia, la determinación de su algoritmo literario, algo, lo que sea que nos estire su literatura un rato más. Ya sé que ha dejado sus libros y sus grabaciones, ahí sí reconozco el mérito de la tecnología, desde Rutemberg hasta Sanyo. Pero es que no es lo mismo andar por el mundo, a sabiendas de que El Escritor no le pertenece más, que sus manos frías, ahora pegadas a su cuerpo igualmente frío, ya no están agitándose desenfrenadas sobre un teclado, cálidas, amables, atrevidas.
Si estuviera vivo podría hablarle en segunda persona, decirle: “querido Saramago”, pero ya no. He perdido la oportunidad de ser persona para él. Se ha ido definitivamente, nos ha dejado huérfanos de literatura.
Deberemos a partir de hoy, emanciparnos de su dulce herejía y aprender a caminar este triste mundo, un poco más ciegos, un hombre más solos. Viajando a paso de elefante.

4 ya abusaron de su libertad de expresión:

  1. ecxcelente descripcion de sentimientos cruzados... que en paz descanse!

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  2. Es tal cual, pero a lo mejor el no haber podido tomar precaución alguna nos lleva a conocer otras cosas, a renovar el panorama y hacerle frente a lo inevitable de la muerte.
    Seguís dibujando?
    Beso va!

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  3. yo creo que es inevitable la partida de los grandes...para que otros pequeños puedan ir deslumbrandonos...¡vamos futuros escritores!!

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  4. Un junio con demasiadas partidas, pero que podemos hacer, más que seguir caminando...

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